Las eléctricas no quieren perder su porción del pastel y afirman que el autoconsumo es más caro que estar enganchado al sistema. Asimismo, afirman que el 50% de la factura de la luz se debe a impuestos y regulaciones.

Un foro de la Fundación de Gas Natural se ha convertido en un alegato contra los impuestos de la factura de la luz, los que pagan los consumidores, pero también contra el autoconsumo eléctrico.

El director gerente de NERA Economic Consulting, Óscar Arnedillo, ha recogido los mismos argumentos que lleva declarando desde 2015. A su juicio, el incremento de “la factura eléctrica ha inducido a los consumidores a instalar equipos de autoconsumo”, pero añade: aún cuando en realidad el coste del suministro desde la red eléctrica es menor que el coste de dichos equipos.

No obstante, los equipos de autoconsumo tienen un coste de unos 6.000 euros para una casa particular, mientras los españoles pagan a las compañías eléctricas cerca de 800 euros al año, por lo que la amortización de estos equipos es de una media de 7 años y medio, es decir, a partir de ahí se dejaría de pagar tanto al Gobierno como a las eléctricas, ya que la factura sería cero.

Sin embargo, las trabas al autoconsumo y el impuesto al Sol hacen muy difícil desengancharse totalmente de un sistema hecho para amarrar las puertas giratorias entre la política y las eléctricas. Recientemente el Gobierno, junto a PP y Ciudadanos, han vetado la eliminación del impuesto al Sol. Ciudadanos quiere que la derogación de esta regulación sea fruto del consenso, pese a que solo el PP defiende este impuesto. Además, Bruselas ha cargado contra España por las trabas burocráticas para quienes deciden desengancharse del sistema.

“Es urgente limpiar las tarifas de las cargas ajenas al suministro de electricidad, ya que cuanto más tarde en acometerse más consumidores habrá que hayan malgastado su dinero invirtiendo en equipos de autoconsumo”, ha afirmado Arnedillo. Es decir, a su juicio, los precios de la electricidad se desplomarían, perjudicando gravemente a las propias compañías eléctricas, es decir, contra sus propios intereses. Un argumento que a priori carece de sentido, más cuando una vez eliminada la regulación, los precios fluctuarían según el mercado y sus brókers, que a su vez son las propias compañías. Es decir, que el control que ejerce ahora el Gobierno sobre el precio quedaría en manos de las empresas.

Pero el director gerente de NERA Economic Consulting continúa: “El autoconsumo no solamente es ineficiente, sino que esconde transferencias de costes desde aquellos que instalan autoconsumo hacia el resto de consumidores”. Es decir, las cargas del sistema las soportarían el resto de consumidores que continúan enganchados a la luz, un hecho que el Gobierno tampoco está dispuesto a admitir, más cuando se adeudan cerca de 25.000 millones del déficit de tarifa.

“Por ello, cuando el autoconsumo empiece a desarrollarse, el regulador no tendrá más opción que quitar estos impuestos y cargas parafiscales, de modo que el coste de suministrarse desde la red volverá a ser la opción más económica para los consumidores”, ha afirmado. No obstante, existe el extremo opuesto: ¿Qué ocurriría con las eléctricas si todos los consumidores apostaran por el autoconsumo?

El senior manager strategy& de PwC, Gerardo Fernández, por su parte, ha recordado que “la factura eléctrica en España es una de las más caras de Europa, lo que repercute en una menor renta disponible para hogares y empresas”. En este sentido, asegura que los consumidores pagan un 26% del total de la factura por la comercialización, mientras que los costes asociados a políticas energéticas y sociales (cargas parafiscales), así como los impuestos sobre la factura eléctrica (cargas fiscales) suponen del entorno del 50% del total de la factura eléctrica. Sin olvidar el margen de beneficio que obtienen las compañías eléctricas.

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