Diseñan en Málaga una camiseta capaz de producir electricidad

Sep 24, 2020

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Pensaron en que las diferencias de temperatura podrían ser aprovechadas para transformarlas en electricidad y así prescindir de los materiales que se usan tradicionalmente, como el telurio, germanio y el plomo, que son altamente tóxicos y muy costosos por la dificultad que entraña su extracción. Y así fue como nació el prototipo e-textile, una camiseta capaz de producir electricidad a partir del contraste térmico del cuerpo y del entorno.

La fórmula experimental partió de un trozo de algodón al que le añadieron una mezcla formada por agua y etanol (un tipo de alcohol ecológico), piel de tomate (cutina) y unas nanopartículas de carbono. «Una disolución que, al calentarla y ejercer presión sobre ella, penetra y se adhiere al tejido logrando generar una corriente eléctrica», explica Alejandro Heredia, investigador del Instituto Hortofruticultura Subtropical y Mediterránea ‘La Mayora’, que ha desarrollado el proyecto junto a grupo de investigadores de distintos puntos del planeta durante su estancia en el Instituto italiano de Tecnología de Génova. Un estudio que terminó a finales de año al regresar a la Universidad de Málaga y que por el momento permanece en ‘stand by’. «Ninguna empresa se ha interesado por él, pese a lo barato que puede resultar su producción. Ni los materiales ni la producción de energía son caros. Además, son biodegradables y la metodología, sostenible», defiende.

Este grupo de investigadores comprobó que esa energía era capaz de encender pequeñas bombillas led y eso le llevó a pensar que un deportista al elevar su temperatura corporal y exponerse a la ambiental (por ejemplo al correr por la calle en pleno invierno), podía generar una corriente y con ella iluminar su camiseta. «Sin embargo, para que eso sea posible, faltaría un paso más, que aún no hemos dado y sería diseñar un circuito que permitiese recolectar esa energía a través de un cable y concentrarla en una especie de batería. De paso, intentaríamos mejorar la formulación para aumentar la potencia eléctrica con igual diferencia de temperatura», explica. De igual manera, asegura Heredia, se podría alterar la diferencia de temperatura a partir de una corriente eléctrica, «de forma que la camiseta pudiera convertirse en térmica y producir calor o frío durante su uso», recalca.

Los resultados de este proyecto han sido publicados en la revista ‘Advanced Functional Materials’. Con él vuelven a poner en valor la piel del tomate como recurso natural y biodegradable para la producción de plásticos, que ahora en su mayoría proceden de derivados del petróleo. «Esa piel de tomate es una buena alternativa porque la que nosotros utilizamos procede de la industria conservera, que genera toneladas de residuos. Concretamente en España se producen 60.000 toneladas de piel de tomate. Una pequeñísima parte de esa piel se utiliza para alimentar al ganado y el resto tienen que pagar a otras empresas para que se deshagan de ella quemándola, produciendo Co2 y contaminando. Por eso, creemos que se le puede dar un segunda vida útil a esa piel de tomate con aplicaciones como ésta». En un trabajo anterior ya desarrollaron una pequeña antena wifi con la piel del tomate y grafeno, «que ahora podríamos acoplar en la camiseta y que junto a la electricidad que produce generaría una señal wifi. Aunque por el momento es solo una idea», advierte.