Seguridad laboral: lo que hay que saber

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Nuestro sector profesional es uno de los más castigados por la siniestralidad, tal y como recoge este informe del ministerio de Empleo y Seguridad Social. Por comunidades autónomas, Andalucía está entre las primeras con mayor número de accidentes, aunque tiene su lógica, puesto que somos la comunidad con mayor número de habitantes del país.

Prevención de riesgos laborales: algo imprescindible

En APIEMA apostamos fuertemente por la seguridad en el trabajo. No podría ser de otra manera. Uno de los pilares de nuestra asociación es ofrecer asesoramiento a nuestros miembros; también el técnico. Y estamos a disposición de todos ellos para cualquier consulta.

Concienciación

Pero si hay algo que marca un antes y un después en seguridad laboral es contratar la prevención de riesgos laborales. Es de obligado cumplimiento; sin embargo, aún hay que lamentar muchas bajas debido a que no todos los empresarios o trabajadores cumplen con la normativa.

En APIEMA, nuestros socios están concienciados con la necesidad de controlar el proceso para evitar desgracias, pero existen muchos casos de intrusismo o de alegalidad, que a menudo terminan con accidentes que luego solo cabe lamentar.

¿Qué hacer como empresario o trabajador?

Como empresario o como autónomo especialista en instalaciones eléctricas, necesitamos una formación en prevención laboral, como hemos comentado, y también dotar al trabajador de un EPI (equipo de protección individual) que lo proteja con creces.

Existe un equipo básico de protección, aunque después va a depender de con qué voltaje vayamos a trabajar y por ello es imprescindible la formación previa. Pero grosso modo, siempre vamos a necesitar:

Casco de seguridad

Siempre ha de ser de plástico. Jamás metálico, puesto que el metal es un conductor de la electricidad. El casco nos protegerá de posibles impactos y también de objetos que puedan caernos en la cabeza. Es preferible que disponga de suspensión regulable. También debemos observar que sea un casco diseñado para alto impacto y, claro está, resistente a la electricidad.

Según el voltaje, hay distintos tipos de cascos: es imprescindible que el formador nos informe al respecto.

Gafas protectoras

Hay distintos tipos de gafas protectoras, según sea el tipo de trabajo al que nos enfrentemos. En general, elegiremos aquellas que, al menos, nos protejan de caída de objetos y de partículas a gran velocidad. Las de clase C o, mejor aún, de clase D, serán las adecuadas.

Guantes

Necesarios tanto para trabajos de baja tensión como de alta tensión. Han de ser, claro está, aislantes de la corriente eléctrica y según el tipo de trabajo necesitaremos un modelo u otro. Ante la duda, remitimos al formador o al especialista. Nosotros te podemos informar al respecto.

Calzado

Al igual que casco, guantes y gafas, el calzado de seguridad es imprescindible para evitar cualquier accidente. Si no aislamos nuestros pies de la humedad, resbalones, conexiones eléctricas, etcétera, corremos un serio riesgo. Conviene recordar que nuestro calzado no debe llevar suela ni punta de acero, y que es preferible que sea de cuero.

Nuestro calzado ha de ser del llamado dieléctrico, que evita que pase la corriente.

Y además…

Conviene recordar que es imprescindible no llevar nada metálico cuando estemos trabajando. Hay que evitar cualquier riesgo de electrocución.

Ante cualquier duda sobre la protección individual, ponte en contacto con nosotros.

¿Qué hacer como particular?

¿Pueden hacer algo los particulares para evitar siniestros laborales? Claro que sí. Si contratamos a un profesional convenientemente preparado, formado y equipado, sea empresa o autónomo. Estos profesionales están al día en todos sus pagos y sus formaciones con el fin de ofrecer un servicio impecable, a salvo de posibles reclamaciones. No podemos jugar con nuestra seguridad y contratar a alguien que va a hacer un trabajo de dudosa eficacia y a quien no podremos reclamar en el caso de un problema eléctrico.

Así que es sencillo, pero eficaz: contratar con profesionales y no con intrusos nos asegura, por una parte, un trabajo bien realizado y, por otra, el derecho a reclamar si algo no nos convence. Y, por supuesto, potenciaremos la seguridad laboral, algo imprescindible en estos tiempos que corren.

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